Los instrumentos musicales de Mendoza son fundamentales para entender la riqueza de su tradición. La guitarra constituye la base rítmica y melódica de casi todo el folklore mendocino, mientras que el bombo legüero marca el ritmo de manera característica en bailes como la chacarera, la zamba y la cueca.
Los instrumentos de origen andino, como el charango y el ronroco, se utilizan en ciertas localidades rurales, aportando un sonido distintivo que conecta la música con la herencia indígena. La quena y la zampoña, instrumentos de viento tradicionales de los pueblos originarios, continúan empleándose en danzas y festividades, complementando la melodía de las guitarras y tambores.
La influencia europea se percibe en la incorporación del guitarrón y el bandoneón, principalmente en las interpretaciones de tango y en composiciones más elaboradas. Las letras de las canciones mendocinas reflejan la vida rural, la naturaleza, las emociones humanas y las historias locales, mientras que los ritmos y la instrumentación combinan influencias indígenas, españolas y europeas, creando una tradición musical que se distingue por su riqueza sonora, su diversidad y su capacidad de transmitir la identidad cultural de la provincia de generación en generación.